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RESPIRE MEJOR: Cuidado Respiratorio para Niños con Distrofia Muscular

EL ESTILO DE VIDA SALUDABLE

La rehabilitación pulmonar temprana y eficaz es esencial para evitar las hospitalizaciones debido a infecciones pulmonares o a una insuficiencia respiratoria aguda en niños con distrofia muscular. La obesidad debe evitarse ya que el exceso de peso restringe aun más la respiración. Las comidas pesadas y grandes pueden empeorar este problema. Los padres pueden beneficiarse del asesoramiento dietético para explicar y planificar hábitos alimenticios nutritivos.

Deben evitarse la humedad y las temperaturas extremas, así como lugares muy concurridos. Esto puede reducir la exposición de su niño a gérmenes que causan infecciones de las vías aéreas. La respiración profunda y la tos deben estimularse, ya que éstos son los mecanismos naturales del cuerpo para despejar la acumulación de mucosidad en los pulmones. Deben evitarse los supresores para la tos y los sedantes, especialmente a la hora de acostarse. Estos también interfieren con la habilidad de los pulmones para despejar mucosidad. Debe darse atención temprana a la infección de las vías respiratorias superiores (URI, o resfriados). Esta clase de infección comienza con congestión nasal y drenaje. La inhabilidad de poder respirar por la nariz debido a la inflamación y las secreciones ocurre con frecuencia. Es posible que se desarrolle una fiebre baja (con temperatura corporal de 100 grados o menos) con dolores musculares y cansancio. En algunas ocasiones disminuye el apetito.

Los padres pueden darle tratamiento a un resfriado animando al niño a tomar mucho líquido. Los líquidos ayudan a mantener poco densa la mucosidad y así facilitar la expulsión de la misma. La mucosidad densa y pegajosa puede bloquear las vías aéreas y conducir a serias complicaciones pulmonares. Debe examinarse la temperatura del cuerpo con regularidad. Los medicamentos para bajar la fiebre pueden darse cada cuatro a seis horas para el control de la fiebre. Pueden darse además, descongestionantes para reducir la congestión nasal y las secreciones.

En algunos casos se desarrolla una infección respiratoria baja después de cinco a siete días. Los síntomas de una infección respiratoria baja (en el pulmón) incluyen ronquera y tos, con la aparición de fiebre más alta.

La mayoría de los resfriados son virales, no bacterianos, y por lo tanto el uso de antibióticos no ayuda. Si comenzara una fiebre alta (de 101 grados o más), esto podría ser una señal de una infección bacteriana secundaria en la garganta o el oído. La fiebre alta siempre requiere la evaluación de su médico de cuidado primario, que hará las recomendaciones específicas para satisfacer las necesidades de su niño.

Las inmunizaciones deben estar al día. Se recomiendan las vacunaciones adecuadas anuales del virus de la gripe. La fatiga muscular excesiva debe evitarse, pero se estimula toda actividad que pueda realizarse sin dolor o fatiga. El estilo de vida saludable puede prolongar la estabilidad en los pulmones de su niño.


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